"-No me han reconocido - comento.
Me detengo en mitad de la acera, del todo sobrecogida.
- No me han reconocido - repito.
Él se detiene a su vez; mi mano no se ha movido de su brazo.
- Es porque no la han visto nunca - me dice-. Yo la reconocería
en cualquier circunstancia. "
La elegancia del erizo.
martes, 29 de septiembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Rarezas...
Me gusta comerme las acelgas con palillos chinos. Primero las corto con el cuchillo y el tenedor y luego cojo los palillos y me las como.
Cuando se me enfria la nariz, intento calentarla levantando el labio superior y tirando aire por la nariz.
Siempre me pongo el pijama cuando salgo de la cama.
Cuando se termina el jabón de manos del baño, lo relleno,llenando la mitad de jabón y la otra mitad de agua.
No soporto que la gente confunda "haber" con " a ver".
Me gusta mirar cómo la gente anda por la calle e imaginarme sus historias.
No soporto que mi pieza de fruta pelada, se ponga en contacto con las miguitas de pan.
Casi nunca llevo anillos, pero cuando me los pongo, no soporto dormir con ellos, me da la sensación de que mis dedos se pueden asfixiar mientras duermo.
Ah! Y me gusta dormir con la ventana abierta cuando llueve.
Y... seguro que tengo más, pero de momento éstas son las que se me han ocurrido. ¿Cuáles son las vuestras?
.)
Cuando se me enfria la nariz, intento calentarla levantando el labio superior y tirando aire por la nariz.
Siempre me pongo el pijama cuando salgo de la cama.
Cuando se termina el jabón de manos del baño, lo relleno,llenando la mitad de jabón y la otra mitad de agua.
No soporto que la gente confunda "haber" con " a ver".
Me gusta mirar cómo la gente anda por la calle e imaginarme sus historias.
No soporto que mi pieza de fruta pelada, se ponga en contacto con las miguitas de pan.
Casi nunca llevo anillos, pero cuando me los pongo, no soporto dormir con ellos, me da la sensación de que mis dedos se pueden asfixiar mientras duermo.
Ah! Y me gusta dormir con la ventana abierta cuando llueve.
Y... seguro que tengo más, pero de momento éstas son las que se me han ocurrido. ¿Cuáles son las vuestras?
.)
jueves, 27 de agosto de 2009
Sueños
Yo quiero estar imputado, como Camps, para ser feliz, para reír con la franqueza con la que ríe él, para divertirme a la entrada y a la salida de los juzgados, para que la gente me aplauda y me jalee como a un actor de moda, para que la alcaldesa de Valencia o cualquier otra se muera por acompañarme, del brazo, a los tribunales de justicia. Tengo derecho a ser feliz, a que me regalen trajes y entradas para el circo, lo mismo que a mi señora y a mis hijos. Yo quiero que mis defectos se hagan públicos y que a la gente le parezcan normales, del mismo modo que parece normal no usar para nada las tarjetas de crédito.- Querida, te cojo doce mil euros de la caja de la farmacia, para hacerme unas chaquetas.- Vale, corazón, pero no pidas factura, que estoy de papeles hasta el gorro.Yo quiero que las bolsas de plástico con las que la gente me ve ir y venir por la calle estén llenas de billetes de 500 euros y no de judías verdes o lechugas. Yo quiero pagar al contado mis viajes a Sudáfrica (8.000 euros) y devolver 300.000 en billetes de 50 sin que a nadie le parezca raro. ¿Qué pasa? ¿Son obligatorias las transferencias? Yo quiero estar a gusto conmigo mismo, con mi conciencia, como Trillo, que no tiene remordimiento alguno por lo del Yak 42. Lo malo es que yo no he estado implicado en nada raro, ni en estafas, ni en muertes, ni en cohechos, ni en maquinaciones para alterar el valor de las cosas, sólo en pequeñas miserias, en tonterías de andar por casa, en mezquindades que no llaman la atención de los jueces, que no van a ningún sitio. Y por eso, sospecho, sufro de tantos problemas de conciencia y de tantas dificultades para ser feliz. No tengo amiguitos como El Bigotes, como Correa, no frecuento los bajos fondos. Del trabajo a casa y de casa al trabajo, perra vida. Por eso Rita Barberá no me llama para acompañarme al juzgado y echar unas risas por el camino, como los actores cuando atraviesan la alfombra roja. Yo quiero ser un chorizo, no por los trajes, ni por los viajes a Sudáfrica ni por los 300.000 euros que me dan un día y devuelvo al siguiente en bolsas del supermercado, sino para que la gente me quiera más.
Juan José Millás
jueves, 6 de agosto de 2009
Lucha de gigantes
Ahuyentando la noche oscura, me sentí fuerte, casi indestructible.
Lucha de gigantes convierte
El aire en gas natural
Un duelo salvaje advierte
Lo cerca que ando de entrar
En un mundo descomunal
Siento mi fragilidad
Vaya pesadilla corriendo
Con una bestia detrás
Dime que es mentira todo
Un sueño tonto y no mas
Me da miedo la enormidad
Donde nadie oye mi voz
Deja de engañar
No quiero ocultar
Que has pasado sin tropezar
Monstruo de papel
No se contra quien voy
O es que acaso hay alguien mas aquí
Creo en los fantasmas terribles
De algún extraño lugar
Y en mis tonterías para
Hacer tu risa estallar
No quiero ocultar
Que has pasado sin tropezar
Monstruo de papel
No se contra quien voy
O es que acaso hay alguien mas aquí
Deja que pasemos sin miedo.
lunes, 6 de julio de 2009
unomásuno
Uno en principio no es un mal número, dice Ray Loriga.
1 + 1 = 2
Una cena a la luz de las velas, en un balcón, con un millón de risas por minuto,
es un buen momento.
Un atardecer, con una cerveza, en una playa desierta
es un momento mágico. 1 + 1 = 2
Un viaje, con 1 + 1 = 2 es un buen recuerdo.
Siempre que uno más uno sea igual a 2,
uno será un buen número.
1 + 1 = 2
Una cena a la luz de las velas, en un balcón, con un millón de risas por minuto,
es un buen momento.
Un atardecer, con una cerveza, en una playa desierta
es un momento mágico. 1 + 1 = 2
Un viaje, con 1 + 1 = 2 es un buen recuerdo.
Siempre que uno más uno sea igual a 2,
uno será un buen número.
miércoles, 10 de junio de 2009
Cabo de Gata

El cabo entra en las aguas como el perfil de un
muerto o de un durmiente
con la cabellera anegada en el mar.
El color no es color; es tan sólo luz.
Y la luz sucedía a la luz en láminas
de ténue transparencia.
El cabo baja hacia las aguas,
dibujado perfil por la mano de un dios
que aquí encontrara acabamiento,
la perfección del sacrificio,
delgadez de la línea que engendra un horizonte
o el deseo sin fin de los lejano.
El dios y el mar.
Y más allá los dioses y los mares.
Siempre.
Como las aguas besan las arenas
y tan sólo se alejan para volver,
regreso a tu cintura,
a tus labios mojados por el tiempo,
a la luz de tu piel que el viento bajo de la tarde enciende.
Territorio, tu cuerpo.
El descenso afilado de la piedra hacia el mar,
del cabo hacia las aguas.
Y el vacio de todo lo creado
envolvente, materno,
como inmensa morada.
Jose Angel Valente
martes, 2 de junio de 2009
Mi caballito de mar
El caballito de mar es una criatura mágica, de cuento. Se dice que cuando un caballito de mar encuentra a su pareja, permanecen juntos hasta que uno de los dos muere. O en su defecto, hasta que alguno de los dos es pescado. Cuando esta atrozidad ocurre, el otro caballito, se queda sin su mitad, sin la otra parte de su ser y, o bien se tumba junto a su pareja ya muerta, o bien se recuesta en algún lugar para poder morir de tristeza.
Durante su feliz convivencia, la hembra es la que intenta seducir al macho con un cortejo digno de ver, dicen. Pues baila y revolotea grácilmente al rededor de él, por el puro placer del goce. En esta peculiar pareja, es el macho quien queda embarazado y por tanto quien sufre los dolores del parto, de las contracciones y el malestar que debe provocar, pero es también él quien, tras un periodo de fecundación, da a luz a unos 1500 caballitos.
Durante su feliz convivencia, la hembra es la que intenta seducir al macho con un cortejo digno de ver, dicen. Pues baila y revolotea grácilmente al rededor de él, por el puro placer del goce. En esta peculiar pareja, es el macho quien queda embarazado y por tanto quien sufre los dolores del parto, de las contracciones y el malestar que debe provocar, pero es también él quien, tras un periodo de fecundación, da a luz a unos 1500 caballitos.
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